30 mar. 2011

Xolotl y el tiempo

Ya que la mayoría de las cosas (mas bien todas) que pongo en este blog son relatos, cuentos y debrayes que se me ocurren de vez en cuando, decidí conservar ese formato… Para los pocos o muchos fans que tal vez tenga (hay una teoría de 5 posibilidades para las visitas de un blog) y que me conozcan en persona, les diré que luego creare otro para las cosas de la escuela… más al estilo de Alberto Ocotitla (muy recomendable para informáticos, moteros y amantes del humor negro y acido) de las pocas personas de las que siento orgullo al decir, lo conozco y es mi amigo...

Bueno, luego del comercial, comencemos con el relato... Como me gusta la mitologia decidi hacer uno con este tema... La 1era parte es un pensamiento mio, que se lo atribuyo a Quetzalcoatl y que sera la verdadera introduccion...


"Todos tuvimos un creador... Incluso nosotros los creamos a ustedes... Los métodos y propósitos varían, pero hay algo en común: La mejor creación es la que más se parezca a su creador… ustedes nos llamaran dioses hasta que obtengan conciencia de sus capacidades… luego, un día, llegaran a crear seres parecidos a ustedes… esos seres los llamaran dioses...

Yo los hice a ustedes basándome en mi propia naturaleza… Entendiéndolos a ustedes, me comprendere mi verdadero proposito… sin embargo, mi esencia se polariza. Cada cualidad de mi ser puede cambiar buscamente o por partes... asi como el color del cielo cambiará de dia y de noche... tengo tanto conocimento como ignorancia... tanto valor como temores… es tan contradictorio... asi que ustedes tendrán tambien estas 'características'… les pido una disculpa "hijos" mios… y espero lleguemos a una solución…”

Quetzalcoatl

Después que se creara el quinto sol, los dioses realizaron un sacrificio ofreciendo su sangre para garantizar el movimiento del cuerpo celeste. Mientras durara esta era, los dioses podrían elegir su lugar de residencia para vivirla y actuar con libertad, tomando en cuenta una serie de condiciones. Una de tantas es que si escogían vivir con los humanos de esta era, vivirían como ellos y también morirían como ellos; otra era que después del sacrificio de sangre y la creación de la raza humana, los dioses vivirían con ellos, también como humanos, durante la primera generación.

Xólotl el gemelo de Ehecatl, que había heredado la prudencia y los temores de Quetzalcoatl, tuvo miedo a la muerte y fue el último en ser sacrificado, condenándolo a destruir la 5ta era. Aun así, también vivió como humano y disfruto de las bondades de la vida mortal. Tomando gusto por esta nueva vida y preocupado por lo efímera que resultaría comparada con la de un Teotl, decidió buscar a uno de los pocos seres eternos en este mundo.

Vago por varias semanas en la tierra recién creada, vagando por selvas, desiertos, mares, ríos, montañas y bosques. Después de un mes de búsqueda, Xolotl a Cauitl (el tiempo), que es hijo de Cipactonal (el día) y Oxomoco (al noche), uno de los pocos seres que permanecerían en la tierra hasta el fin del mundo. El joven Teotl se acerco a él dispuesto a preguntarle sobre su futuro.

-“Saludos Cauitl. Te he estado buscando.” – le dijo después de tomar una carrera corta para alcanzarlo.

-“Saludos maestro Xolotl. Me disculpo por hacerte esperar tanto”. –Respondió con cortesía, pero sin dejar de caminar.

-“No te preocupes, el haberte encontrado es una satisfacción. Deseo hablar contigo…”

Xólotl estaba agitado por la carrera, pero aun así tomo el ritmo acompasado y constante que llevaba Cauitl; un ritmo que jamás cambia por mas obstáculos que le ponga. Ellos siguieron caminado mientras conversaban.

-“Sabes a que he venido no es así?”

-“Si, deseas saber algo que solo yo conozco a detalle. Es curioso, todos los que me buscan desean saber algo que se supone ‘que solo yo’ se”.

-“Parece que mi hermano te instruyo bien, eso facilita las cosas. Cuál es el precio que te debo pagar?”

-“Ya lo hiciste al esperarme y lo estás haciendo a caminar un rato conmigo. Dime tu pregunta”.

-“Bueno, como quizá tú sepas, le he tomado un gusto a esta vida humana. Así que deseo saber cuánto tiempo viviré ahora que soy mortal?”

-“Esta será una pregunta muy común después de que el hombre tenga conciencia de sí mismo; pero como un Teotl, no debería importarte. Por que deseas saberlo?”

-“Bueno, este nuevo mundo es grande y deseo hacer muchas cosas, grandes y pequeñas, cosas que solo puedo hacer como un hombre. Cosas que no deseo repetir en otra vida humana y que quiero hacer en esta. Temo el no existir lo suficiente para cumplir mis sueños”.

-“Sí, lo sé. Esa también será la razón de muchos humanos para tenerle miedo a la muerte. Pero, yo te sugeriría que en lugar de perder parte de esa vida preocupándote por cuanto vivirás, deberías aprovecharlo para cumplir tus sueños… Probablemente, ya hubieras realizado una buena parte de ellos… Sin embargo, lo más importante es que disfrutes lo que haces y como lo haces. Pocos o muchos, que valga la pena cumplir esos sueños.”

-“No lo había pensado de ese modo antes”.

-“Bueno, esa también es un cuestión de permanecer como un ser humano. Se pierde parte del poder que se tiene al ser un ser divino, porque necesitas ‘reducirte’ para adaptarte a este mundo. Eso incluye la sabiduría, fuerza, astucia y percepción. La ventaja que tienes con respecto al humano ordinario es que tu puedes recordar tu pasado; aun así, llegara el tiempo en que sea mejor ocultarlo.”

-“Gracias por recordármelo, tomare en cuenta tu consejo. No será fácil cumplir todos mis anhelos, porque ya he consumido bastante de esta vida humana y justamente, por tener un cuerpo humano, me costara más trabajo que como un Teotl. “

-“Bueno, al ser el hombre creación de Quetzalcoatl, hecho a base de su sangre y su semen y alimentado de grano y carne, no difiere mucho de ustedes los ‘señores’. Son las mismas cualidades, solo que limitadas a lo que perciban sus sentidos”.

-“Cierto. Por eso conservo la curiosidad. A pesar de todo lo que platicamos, aun deseo que me contestes mi pregunta. No importa si lo que viviré es mucho o poco. Aun así, deseo saberlo”.

-“Bueno” –Cauitl se encogió de hombros. “Vivirás el tiempo que tengas que vivir. Esa es la respuesta. Nos veremos luego.”

-“Nos veremos luego.”

El joven Xolotl se detuvo a meditar. Cauitl siguió con su camino, a paso rítmico, lento pero firme, constante, sin detenerse y sin voltear hacia atrás. Como siempre lo hace desde su nacimiento.

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